Alojarse con una familia nativa tiene muchos aspectos positivos para todos los que decidimos viajar y estudiar un idioma en el extranjero.

Vivir con una familia en el extranjero te permite dar un fuerte impulso a la segunda lengua y adquirir una serie de vivencias inolvidables al tiempo que vas descubriendo una cultura diferente a la tuya. Deberías experimentarlo, al menos, una vez en la vida.

Pero hoy no queremos hablarte de lo fantástico que es vivir con una familia nativa (¡que lo es, eh! No tengas duda alguna de ello).

Hoy queremos contarte otros aspectos reales –y comprensibles– asociados al alojamiento en el extranjero con una familia nativa, pero que suelen ser omitidos en muchas agencias de cursos en el extranjero a la hora de informar a los futuros estudiantes y a sus familias.

En European Idiomas consideramos que como futuro estudiante debes conocer y disponer de todo la información sobre la aventura en la que te embarcas  (no solamente los beneficios de la experiencia educativa), al convivir en el extranjero con una familia que no conocerás hasta tu llegada.

¿Te interesa esta info? Sigue leyendo 🙂

La familia puede tener inseguridades acerca de ti

Del mismo modo que tú puedes sentirte inquieto o inseguro acerca de cómo será la familia, cómo te recibirán, cómo será tu habitación…

¡Ellos se sentirán igual que tú!

No te conocen, tienen una información limitada sobre ti y van a convivir contigo en su propia casa. La familia quiere que te agrade la habitación que tienen reservada para ti, desea que disfrutes durante tu estancia, que te guste la casa en general y ¡también quieren gustarte ellos mismos! Tienen tus mismas dudas.

Si quieres llevar un pequeño detalle para romper el hielo, en este post tienes algunas ideas para regalar a la familia anfitriona.

La familia nativa ideal no existe

Padre y madre relativamente jóvenes y dinámicos, con un hijo y una hija (la parejita, claro) de tu misma edad aproximadamente, todos ellos extrovertidos y guapos, y con un perro juguetón correteando en el jardín.

Nop! No existen familias perfectas; tampoco en el extranjero.

Las familias anfitrionas que alojan en su casa a estudiantes extranjeros poseen diversas estructuras:

  • Matrimonios con hijos.
  • Matrimonios sin hijos.
  • Familias monoparentales con hijos (generalmente, madres separadas).
  • Matrimonios jubilados (en algunos países puede obtenerse la jubilación a los 55 años).
  • Matrimonios con hijos que no residen en la vivienda (muchos chic@s abandonan el hogar cuando van a la universidad a los 18 años).
  • Etc.

¿Tu familia es perfecta? Cada familia es diferente y en todas ellas puedes encontrar elementos positivos y favorables para tu estancia.

No te van a prestar la misma atención que en tu casa

Esta afirmación no quiere decir que no se vayan a ocupar y preocupar por ti. ¡Sin duda lo harán!

Pero (muy posiblemente) deberás ejercer un mayor grado de autonomía del que desempeñas residiendo en la casa de tus padres.

No te engañes. La familia anfitriona no te llevará a hacer turismo los fines de semana ni de vacaciones a otra ciudad, es posible que no te pregunten cómo te ha ido el día y no te despertarán por la mañana 🙂

Estarás viviendo un periodo determinado en su casa en calidad de estudiante extranjero, eres un huésped muy especial pero mantén presente que la vida de la familia anfitriona no gira en exclusiva alrededor de tu persona. Tampoco eres un cliente en un hotel de cinco estrellas.

Tu relación no será idílica con todos los miembros de la familia

Cada uno de nosotros somos diferentes; empatizamos más y nos sentimos más cercanos a unas personas que a otras, ¿verdad? Previsiblemente tu relación con los diversos miembros de la familia será diferente, por la forma de ser de cada uno de ellos y también por la tuya.

En este sentido cabe mencionar que en cada familia anfitriona uno de los miembros adultos suele involucrarse más o evidenciar un mayor grado de responsabilidad sobre el estudiante extranjero.

La experiencia nos dice que generalmente son las madres quienes asumen este rol (sí, debemos avanzar mucho en este sentido…).

Tu habitación en la casa de la familia extranjera no es tan cómoda como la de tu casa

No estarás incómodo. Dispondrás de todo lo necesario y si echas algo en falta (más ropa de cama, toallas, etc.) solo tendrás que pedirlo amablemente.

Pero tu habitación y tu hogar habitual son únicos. Por muchos lujos que encuentres cuando viajas, reencontrarte con tu cama, con tu ducha, con tus cosas… es una gozada. La sensación de vuelta a casa es única.

En cualquier comparación que hagas, en términos generales, saldrá ganando tu hogar.

En ocasiones echarás de menos a tu familia

Recuerda que aunque la mayoría de las casas disponen de Internet (puede que algunas no) necesitarás tus propios dispositivos para conectarte a la red. Es una buena idea que tanto tú como tus padres estéis familiarizados con Skype, Facetime o cualquier otra aplicación de videollamadas antes de tu viaje, así como preparar tu teléfono antes de viajar.

En cualquier caso, tu familia puede llamar por teléfono a la casa para hablar contigo o con la familia siempre que lo desee.

No vas a comer tan bien como en tu casa

En el extranjero se come mal. Vale, es un «topicazo» pero se cumple en un 99% de los casos si viajas a Estados Unidos, Canadá o países del norte de Europa. Pizza, pasta, congelados y mucho horno están arraigados en la cultura gastronómica de estos países.

Para que te hagas una idea, las familias anfitrionas suelen dejar la mesa preparada para el desayuno con cereales y zumo. Te toca a ti abrir la nevera y coger un yogur y preparar la leche. No cuentes con unas tortitas con sirope esperándote en la mesa 🙂

Entre semana comerás fuera de casa y te prepararán el clásico pack-lunch frío que, aunque puede variar, suele contener un sándwich, una pieza de fruta, algún dulce, una bolsa de chips y agua. No se suelen hacer comidas copiosas.

La cena es la «comida fuerte». Pero lo habitual es que no cocinen durante tres horas cada día para sorprenderte con un plato tradicional cada noche. Pizza, puré de patatas y pasta (casi seguro) no faltarán todas las semanas.

Horario y actividades después de la cena 

En verano, la cena suele tener lugar entre las 18h y las 19h. Durante el año escolar puede adelantarse a las 17.30h aproximadamente.

La vida activa continúa después de la cena y no debe sorprenderte que tras la cena se celebren actividades extraescolares. Después de cenar puedes encontrarte con amigos, hacer deporte (no según terminas, claro), estudiar, ensayar un instrumento, etc.

Debes asumir una serie de responsabilidades

La primera y más importante: adaptarte. Pon a prueba tu capacidad de adaptación al nuevo entorno, a la casa y a las muchas personas que vas a conocer. Saber adaptarse es la mejor habilidad que puedes desarrollar para esta experiencia y quizá también en el futuro.

  • Ser educado. Cuando viajamos, de alguna manera, nos convertimos en embajadores de nuestra tierra. Demuestra tu buena educación, tu predisposición a entender a los demás y a hacerte entender, relativiza si la comida no te gusta demasiado, etc.
  • Ser autónomo. Se ha mencionado antes pero conviene recordar que debes poner tú la alarma del despertador, gestionar el tema de la ropa, tu higiene personal y tus desplazamientos.
  • Preguntar y ser proactivo. ¿No entiendes bien la respuesta? Vuelve a preguntar ¿necesitas más detalles? Vuelve a preguntar. ¿Y después? Volver a preguntar si es necesario. Siempre con educación y amabilidad pero ten presente que es tu responsabilidad preguntar cuándo se pone la lavadora, dónde debes dejar la ropa sucia, cuál es la mejor manera de comunicarte con la familia cuando no están en casa, etc.
  • Contribuir y mantener en orden la casa. No eres responsable de limpiar pero sí de mantener tu habitación razonablemente ordenada y de dejar el baño en orden después de su uso. Echa una mano siempre que sea posible. Y cuando tengas un accidente doméstico, como por ejemplo tirar un plato al suelo, sé el primero en ayudar a restablecer el orden.
  • Gestionar tus desplazamientos. Entérate de los trayectos, dónde coger el autobús, los horarios, etc. Es una buena idea informarte por ti mismo y luego hacer un double-check con la familia.
  • Coordinar los horarios para el uso del baño. Habla con la familia acerca de los horarios para usar el baño, especialmente por la mañana. No querrás que nadie se desespere esperando que tú salgas del baño ni llegar tarde porque «se te cuelan» para ducharse antes de ir a clase. Quizá la cena es un buen momento para sacar esta conversación.
  • Pensar en los demás. Haz el ejercicio de empatizar con la familia anfitriona, «ponte en sus zapatos» e imagina cómo sería todo si fueras tú quien recibieras a un estudiante extranjero, completamente desconocido, en tu propia casa. ¿Cómo te gustaría que se comportara un estudiante extranjero en tu casa?

No todo vale, apóyate en tu monitor siempre que sea necesario

Esperamos que este artículo ayude a que tu experiencia conviviendo con una familia nativa en el extranjero resulte excelente.

Pero ojo, aunque es improbable, si se produjera algún hecho o situación que te incomode lo más mínimo habla con los monitores que te acompañan en el extranjero. Los monitores te ayudarán en todo lo que necesites, pueden visitar la casa, aconsejarte, hablar con la familia anfitriona y, si llegara a ser necesario, cambiarte de familia.

Recuerda que no estás sol@ en el extranjero 🙂

Convivir con una familia en el extranjero es una auténtica pasada

Dicho todo esto, la experiencia de vivir con una familia anfitriona es una etapa memorable que te acompañará toda la vida. El día a día hace estrechar lazos y coger muchísimo cariño a las personas que te rodean y te cuidan. Hay momentos buenos y otros no tan buenos, como en cualquier casa, pero en la «foto grande» es una inversión ganadora en términos de aprendizaje lingüístico y desarrollo personal.

En muchísimos casos los estudiantes, aunque quieren volver a casa al finalizar el periodo de su estancia en el extranjero, tienen sentimientos encontrados y les cuesta una barbaridad decir adiós a la familia anfitriona (lágrimas incluidas).

Para finalizar, puedes echar un vistazo a las opiniones del año escolar en Irlanda que generosamente han compartido con nosotros estudiantes, madres y padres que han conocido en primera persona lo que es alojarse con una familia nativa en el extranjero.