Viajar con mochila

La mochila es un equipaje cómodo.

Cuando viajas con mochila llevas tu vida en una mochila, de verdad. Todo tu equipaje siempre a mano para moverte con facilidad allá donde desees ir.

Aprendes a viajar ligero, te exige adoptar una actitud práctica, llevar lo justo y necesario y no incluir doce prendas de “por si acaso”.

También resulta útil por la flexibilidad que te ofrece en visitas, excursiones y días de compras durante el viaje.

Y además mejoras tu forma física.

Viajar con una buena mochila, organizada y con el peso bien distribuido hace que la carga se reparta de manera equilibrada entre tus piernas y espalda (sin forzar posturas menos saludables para tu cuerpo que cuando arrastras maletas).

No lo dudes. Viajar con tu mochila fortalecerá tu cuerpo.

Viajar en avión con mochila

Antes de nada, ¿viajarás en avión? En ese caso ten en cuenta que cada compañía aérea establece sus propias condiciones con respecto a las dimensiones y peso del equipaje de mano.

Por regla general, las medidas permitidas para el equipaje de mano suelen ser 55 cm x 40 cm x 25 cm. Y el peso máximo permitido oscila entre los 7 Kg y 10 Kg aproximadamente.

En cualquier caso, revisa las condiciones específicas de tu aerolínea antes de viajar en esta tabla de medidas y peso máximo permitido en el equipaje de mano por cada compañía aérea.

Y si viajas con una gran mochila que excede los límites del equipaje de mano no queda otra opción que facturarla y llevarla en la bodega del avión. Nunca está demás poner pequeños candados a las cremalleras.

Elegir una buena mochila

Existen muchos tipos de mochila pero si tienes espíritu “mochilero” te recomendamos que valores opciones de fabricantes especializados en equipamiento de montaña. En líneas generales, suelen ofrecer una mayor resistencia, comodidad y prestaciones.

Los puntos clave a considerar en una mochila son: capacidad, talla, bastidor, cinturón lumbar y hombreras.

  • Capacidad: se mide en litros. Si eres un viajero minimalista puede ser suficiente para ti una mochila de unos 35 litros. Entre 35 y 55 litros si vas a necesitar guardar más que lo básico (las aerolíneas admiten entre 40 y 50 litros aprox. como equipaje de mano). Y si eres todo un mochilero deberías optar por una gran mochila de entre 55 y 90 litros.
  • Talla: selecciona una mochila que se ajuste a la longitud de tu espalda. Al igual que la ropa, las mochilas tienen tallas (o permiten ajustar la longitud del respaldo). La longitud de la mochila debe coincidir con la distancia entre la base del cuello y el final del hueso de la cadera.
  • Bastidor: debe tener una buena rigidez; es la estructura de la propia mochila que soporta y transmite la carga al cinturón.
  • Cinturón lumbar: es el elemento clave de la mochila: transmite el 80% del peso a las caderas. El cinturón libera los hombros y la espalda de la mayor parte del peso y lo transmite a las piernas, que soportan mayores cargas que la espalda. Asegúrate de que el cinturón es ancho, cómodo, se adapta bien y puedes ajustarlo en la parte superior de tus caderas.
  • Hombreras: los hombros y la espalda soportan el 20% del peso de la mochila a través de las hombreras. Ajusta las hombreras de manera simétrica para repartir la carga por igual entre tus hombros. Las hombreras deben estar tensas y mantener el contacto con tu cuerpo en su recorrido por los hombros y pecho. Cuanto más anchas mejor.

Cómo distribuir el peso en la mochila

Cómo organizar una mochila

Repartir el peso de la mochila de modo incorrecto puede arruinar el viaje ¡y tu espalda!

Haz tres grupos con los objetos que vayas a llevar en función de su peso clasificándolos en ligeros, semi-ligeros y pesados, para colocarlos posteriormente en las siguientes cuatro zonas de la mochila:

  • En la parte inferior coloca los objetos y ropa más ligeros.
  • Pegado a tu espalda, en la zona medio-alta, deben ir los objetos más pesados (colocados de tal manera que no molesten en la espalda). Llevar la mayor carga pegada a la espalda te dará mayor estabilidad.
  • En la parte exterior, en la misma zona medio alta, incluye material ligero, al igual que en la parte inferior de la mochila.
  • En la parte superior incluye los objetos, ropa y materiales semi-ligeros que puedas necesitar durante el viaje. Ojo, distribuye el peso en la zona superior de manera simétrica a ambos lados (con el mayor peso justo en el centro) para evitar que la mochila oscile de un lado a otro.

Con respecto al peso y si quieres disfrutar del viaje, pon en práctica estos tres consejos antes de preparar tu mochila:

  • La carga siempre bien distribuida.
  • El peso de la mochila nunca debe superar el 25% de tu cuerpo.
  • Equípate bien pero siempre con el menor peso posible.

Fácil, ¿verdad?

Los compartimentos y bolsillos de la mochila

No es un asunto menor. Los compartimentos ayudan a repartir la carga y facilitan el acceso a los objetos que llevamos en la mochila.

También ayuda el uso de las bolsas de plástico transparente para organizar las cosas, de modo que están asiladas y visibles. Ej:  ropa interior y calcetines, camisetas, comida, etc.

Del mismo modo, los bolsillos (interiores, laterales, en la cintura, etc.) “te dan la vida” en momentos del viaje en los que necesitas acceder rápido y con facilidad a pequeños objetos.

¿Algunos ejemplos? Aquí van:

  • Candados para cremalleras (si vas facturas la mochila o para caminar en el centro de algunas las ciudades).
  • Cargador del móvil.
  • Kleenex o toallitas.
  • Bolígrafo y libreta de notas – la batería del móvil a veces se agota 🙂
  • Mapas, folletos, billetes de avión, documentos de reserva, etc.
  • Auriculares.
  • Medicamentos.

Si nunca has viajado con mochila te invitamos a probar la experiencia. Viajar de “mochilero” es una experiencia única que hay que vivir al menos una vez en esta vida.

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